Estuve cinco años con un chico igual, vida de quinceañero con 30 y tantos y encima pretendía que el trabajo de sus sueños le viniese a buscar. Vivía de su madre que estaba enferma y trabajaba en negro. Una joya. Cuando empecé a desarrollarme en mi vida de adulta todo eran discusiones y echarme la culpa, porque sentía que lo dejaba atrás, pero no hacía nada para cambiar su situación. Al final lo dejé y fue la mejor decisión que he tomado en mi vida. No puedes dejar de vivir por alguien que no le preocupa ni su propia vida, ni vivir por los dos.