La primera vez que cogí el coche (de mi padre) yendo sola, fui al Carrefour y me estampé contra una papelera.
Con suerte la que salió mal parada fue la papelera y no yo.
Y mi hermano, la primera vez que cogió el coche solo (el de mi padre, pero ya era otro y era nuevo) iba a jugar a fútbol y se chocó contra otro coche, ocasionándole un destrozó grande. Era el coche del árbitro.
Adivinad qué equipo perdió aquel día.