Yo estrellé el mío en la puerta del concesionario. Y sí, me sentí una gilipollas mucho tiempo. Pero mira, igual que lo saqué lo volví a meter y en el mismo taller lo arreglaron. Me hice a la idea de que me había costado 600€ más (que costó la reparación).
Es inevitable sentirse mal cuando te pasa algo así, pero un consejo te doy: no te fustigues. Un coche es algo material, los arañazos se arreglan.
Un besazo grande!!!