María, yo también estoy de acuerdo en que estamos en una sociedad muy consumista.
Sin embargo, hay un límite entre gastar porque sí y hacer un detalle original y bonito, como ha comentado Ana. Ya no es el dinero en sí, sino el detalle. Escribir una poesía, recoger una flores silvestres o hacer algo bonito juntos no cuesta mucho dinero. No gastar miles de pavos no significa que no se pueda mostrar aprecio.