¡Olé, olé y olé! Para atrás no vayas, ni para coger carrerilla. La emoción de enfado está para protegernos y movernos a la acción. Y en tu caso es lo que ha conseguido. Igual te habría gustado dejarlo mejor, pero, dado como te trataba, lo importante es que lo has dejado.
Tu ex no te daba el lugar que merecías, y te estabas haciendo cada vez más pequeñita. Seguramente, más adelante, te quieras más por esta acción que has hecho: has dicho «yo valgo y me merezco alguien que esté orgulloso de mí». Porque sí, eso es justo lo que te mereces. Y el paso que has dado hoy es el primer paso para tenerlo un día.
Ánimo, fuerza, ¡y no se te ocurra volver a donde no se te quiere como mereces!