El año pasado, con 43 años y 80 kg. hice rafting por primera vez.
También pensaba en el ridículo que haría, pero no.
El neopreno es un infierno para ponérselo, pero ahí termina lo malo. Ese era mi mayor miedo, pero tienen tallas enormes.
Te enseñan cómo subir a la balsa al caer, cómo ayudar a subir a los demás y si no te lo dicen pide que te lo expliquen.
Me caí, nos caímos todos, nos tiramos incluso si estábamos mucho sin caernos, reimos, remamos, salpicamos….
Un gustazo!
Disfrutad mucho!