Mi ex y yo estuvos diez años juntos. Entre otras cosas, me enamoraron su paz y su calma. ¡Años después era lo que más nerviosae ponía de él!
Cómo entiendo esa sensación de que el bienestar emocional de la familia dependa siempre de ti, de tener que ser la que tira del carro de la alegría para que la apatía no se contagie a los peques…
Hace tres años que nos separamos. Él decidió pedir ayuda, y desde entonces toma ansiolíticos y antidepresivos. No se ha convertido en el rey de la fiesta, ni mucho menos, pero sí que ha cambiado su forma de ver el mundo.
No puedo evitar pensar qué habría pasado si hubiese empezado a medicarse antes. Tal vez seguiríamos juntos, ¡o tal vez nos habríamos separado hace más años! Eso nunca lo sabremos, pero lo que es evidente es que desde que se medica se parece más a la persona de la que me enamoré al principio.
No es fácil convivir con una ameba, pero si te compensa ayúdale a buscar motivos de su estado de ánimo y si lo ve necesario, buscad ayuda externa.
¡Mucho ánimo, y mucha alegría!