Mi madre me contó hace poco que su suegra le hacía algo parecido, y así estuvo toda la vida, sin quitársela de encima, que aparecía por las esquinas cada vez que salía a la calle. Mi padre nunca lo tomó en serio, o a él no le importaba o qué sé yo, pero pasó del tema. Eso sí, al final de su vida, cuando ya no trabajaba le tocó aguantar lo mismo.
Yo nunca diría a nadie que deje a su pareja, pero piensa lo que te puede caer encima con esa loca.