Más vale una vez colorada que ciento amarilla. Si él tiene los huevazos de dar consejos que nadie le ha pedido, en una casa a la que le invitan, tú tienes que tener los ovarios de, en tu casa, no tolerar comentarios estúpidos de gente que ni te va ni te viene. Déjaselo claro, sólo faltaba que te tuvieras que esconder en tu propia casa.