En general sólo contestan los que se apuntan. Los que tienen dudas no siempre pueden resolverlas para contestar a tiempo. Si alguien contesta con una explicación mejor, pero eso es una cortesía de ellos, no tenemos derecho a exigirles explicaciones sobre su vida privada.
Hay algo que necesito decir como exadicta al móvil: algunos no podemos conectarnos mucho, y exigir que respondamos es un peligro. No porque no me guste contestar: me encanta pero engancha y hace recaer. Por aficionarme demasiado a charlas estupendas con buenos amigos en redes ya he visto peligrar amistades reales y dos veces el puesto de trabajo, y no es culpa de ellos, es culpa de mi adicción (y habían pasado dos años entre ambas veces, parecía superado pero esto NUNCA se cura).
La solución parece ser conectarse menos. Pero es difícil controlar ese «menos», y la gente que exige que te conectes es la principal puerta de entrada para reactivar el problema.
Si se conectan bien, pero si no contestan y es a ti a quien le urge una respuesta, llama. La adicción a las redes no es una virtud y cuando perdí uno de esos trabajos lo pasé realmente mal. Llamemos más o dejemos que cada uno conteste solo cuando quiera, fomentemos artificialmente el aumento de conexión a las redes.