Mira, yo ni si quiera quería tener hijos porque no quería ser como mi madre. Y ahora que tengo uno se lo que NO tengo que hacer. Yo casi no tengo recuerdo de un beso o un abrazo de mi madre o un gesto de cariño, así que a mí hijo le digo a diario que le quiero, le beso, y cuando al principio perdía los nervios y le levantaba la voz me veía como ella, y me sentía la peor persona del mundo, así que eso me ha ayudado a saber como NO tengo que ser. Ánimo, lo vas a hacer genial.