Mi marido no era capaz de despertarse. Alguna vez iba a atender al bebé con movimientos muy torpes y daba miedo que se le cayese. Así que acordamos que me levantaba yo, pero en cuanto entrase por la puerta del trabajo, no había excusa de estar cansado. Se ocupaba él y yo me duchaba y dormía una siesta de una hora y media entre tomas (yo daba pecho) y así estaba al menos más preparada para otra noche levantándome. Además de eso, cocinaba él y me dejaba en un tupper mi comida del día siguiente para que yo no tuviese que estar cocinando agotada. Se puede llegar a un trato.