Te sientas en el comedor con un par de cervezas y le dices: tío, esto era algo temporal y veo que se está alargando. Te aprecio pero me gusta vivir sola, y creo que lo mejor es que vayas buscando otro sitio. Sin malos rollos.
Tenemos que aprender a ser más zorras en esta vida, seguro que si fuera al revés él lo haría sin pensarlo dos veces. No le debes nada.