Pues cuando veas la aspiradora en medio del pasillo, le coges de la oreja y le llevas para que la guarde delante de tí. Si se empeña en comportarse como un niño, será tratado como un niño. Eso sí, se lo enseñas UNA vez, que debería ser más que suficiente. Y tal y como nos lo has dicho aquí, se lo dices a él, que él no tiene que «ayudar», que la casa también es suya y es su deber tenerla limpia. Y que si sigue en ese plan, habrá consecuencias; que se vuelva con su santa madre. Y aún así te digo, yo no hubiera tenido tanta paciencia como tú. Si hay algo que no aguanto son los adolescentes de 30 (o 40 o 50) tacos.