Me pasaba igual. Lo que más me cansaba era decirle lo que tenía que hacer porque él no sabía qué había que limpiar.
Eso sí, a su favor diré que él mismo dice que la casa es cosa de los dos, pero que él es un desastre. Cuando le decía las cosas muchas veces, se enfadaba porque le trataba como a un niño pequeño (si sus padres le hubiesen enseñado a limpiar cuando era un niño pequeño, no sería así la cosa), y llamándome exagerada.
Qué hice? Irme un mes a casa de mi madre. No sabéis lo que disfrutaba cuando me decía cosas como: «joe, tengo que hacer esto, esto y esto. Y tender antes de ir a trabajar para recogerlo al volver». Toda la carga mental de las tareas para él.
Ahira ya «ve» lo que está sucio. Mano de santo, chicas.