Creo que hacéis lo correcto. Nosotros estamos en la situación contraria, a nuestra hija le tocaría hacer la comunión dentro de una semana y media, en el cole, con más de 25 niños a la vez, con sus respectivas familias (limitado a 10 por familia). Nos parece una locura y no lo vamos a celebrar, es muchísimo aforo, no queremos poner en riesgo a nuestra familia y no haríamos celebración posterior, así que mejor dejarlo para otro momento más adecuado. Pues resulta que «somos los raros y los exagerados», «pobre niña que no lo va a celebrar». Cuando todos sabemos que el sacramento debería ser lo importante y realmente los niños lo hacen por la fiesta y las familias «por el qué dirán» o pura inercia y tradición. Ya tendrá una fiesta en condiciones cuando se pueda (incluso de No-Comunión) y siempre podrá practicar la religión que quiera cuando sea mayor.