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Hombre, una cosa es intentar que el animal no moleste, y otra que la familia directamente ponga caras de asco. Hay un punto intermedio.
A mí tampoco me vuelven loca los perros, pero si voy a casa de alguien, procuro al menos comportarme sin poner caras raras.
Y a la perrita, como te han dicho, puedes llevarla a un adiestrador para que os eche una mano cuando hay visitas