Yo tengo un perro muy tranquilo y una tía que cuando venía a mi casa (vivía con mis padres), aunque el perro simplemente se tumbara bajo la mesa, era como tú familia. Caras de asco siempre. Un día me dijo que encerrara al perro y le dije que el perro vivía allí, era su casa y no tenía que irse a ninguna parte. Se indignó y se fue ella. Me quedé más tranquila que un santo y todo claro.