Tienes que quitarte de la cabeza ese pensamiento de «no me gustaría tener que llegar a ese extremo». Pues si tienes que llegar, llegas. O sea, tu ex te acosa, te intimida y básicamente no te deja vivir tranquila, ¿y tú no quieres tener que llegar a pedir una orden de alejamiento? Por favor, déjate de buenismos. Vete a la policía, pon la orden y se acabó la historia. La orden no garantiza que te vaya a dejar tranquila, porque por desgracia siempre hay gente que se la pasa por el forro, pero por lo menos quedará constancia de lo que te sucede en caso de que la cosa vaya a peor.