Yo tuve un problema parecido con mi Oliver y después de dar dos millones de vueltas por el sistema sin que dieran solución me fui un día a recogerlo, le pedí que me dijera qué niño era y me acerqué con una sonrisa a decirte, bajo y suavecito, que disfrutara de su próximo cumpleaños porque iba a ser el último y que sentía mucho lo que le iba a suceder cada noche como consecuencia de su comportamiento con Oliver… mano de santo a partir de entonces se acabó el building…