Yo a los tres días, aprovechando que tenía una visita médica, salí con mi marido a desayunar churros. Como nació en verano íbamos mucho a terracitas, las horas de más calor en casa y la piscina por la mañana, siempre a la sombra. Cuando la lactancia estuvo bien establecida, al mes de nacer, compré un sacaleches y mi marido le daba un biberón en la siesta, para que yo pudiera echarme un buen siestón.
En fin, que la vida sigue y hay que adaptar al niño a tu vida no dejarlo todo por el niño. Luego vienen las decepciones, las situaciones que nos superan…