A parte de qué es normal tener esos síntomas por la propia recuperación de la operación, como bien intuyes, su problema es psicológico.
Lo más probable es que, aunque ella diga que come mucho solo por placer, sea una comedora emocional y ahora se ha encontrado con que físicamente no puede comer para compensar sus emociones.
Sí se niega a ir al psicólogo lo tenéis más chungo, solo se me ocurre que contactéis con alguno especializado es estás cosas y os asesore. A lo mejor si le decís que vais a ir todos en familia le cuesta menos.
El tema de la salud mental está muy estigmatizado, pero no es imposible que cambie de opinión si todos hacéis fuerza.