Si no te fías de su reacción e incluso sospechas que es una especie de prueba, tenéis que sentaros a hablar del tema sobrios y con cabeza. Y si te insiste demasiado, no es manera de empezar. Lo importante es lo que quieras tú, que para algo vas a ser la que ponga el cuerpo. Habladlo largo y tendido, que expreséis cada uno cuáles son las líneas rojas y esté todo aclarado. Si lo haces sin fiarte de su reacción, te vas a sentir mal o a lo mejor tus sospechas son reales y él no termina de aceptarlo.
Una vez esté todo claro, a por todas. Si no funciona, se deja de hacer y si funciona, ya se repetirá en otra ocasión.