Pues yo creo que la solución es muy sencilla. En primer lugar depende de si a ti te apetece o no. Si no te apetece, no hay más que hablar, aquí termina la historia.
En cambio si te apetece mucho, yo me lanzaría. Si es una experiencia que tanto a tu novio como a ti os acaba gustando mucho, genial! Podeis repetir tantas veces como a ti te apetezca.
Si por el contrario, os da problemas, puede pasar 2 cosas. Por una parte, que él tranquila y pacíficamente te diga que no lo ha pasado bien y no le ha gustado tanto como él pensaba, y en este caso es tan fácil como no hacerlo más y ya está. En cambio si se pone hecho una furia y t monta un pollo, a lo mejor es una buena oportunidad para mandarle a paseo, porque si fuera capaz de montarte un pollo por algo que ha pedido él que hagas es que no está muy cuerdo…