¿Y si cuando te pone el plato delante le dices la verdad? “No me gusta mucho… el ajo es demasiado potente”, “La pasta de la lasaña está dura”, “Yo diría que al filete le falta sal, ¿le has echado? Voy a echarme un poco…”… Hablando se entiende la gente. Dile también que para ser cocinero profesional necesita MUCHÍSIMA FORMACIÓN por mucho don que tenga.
Ya cómo se lo tome él es su problema (y si se pone imbécil ya sabes que el problema no es sólo de falta de papilas gustativas).