1’79 aquí, y es verdad que de adolescente no me ponía tacones como mis amigas para no «parecer una jirafa», pero ahora la verdad es que me encanta mi estatura. Me veo genial y preciosa, y no me imagino de otra manera. No me fijo en la estatura de la gente que me gusta, mis últimos dos novios eran más bajitos que yo. No mucho, pero si como para que se notase. Y tanto yo como ellos tan felices.