Si te estás pillando, el juego se ha acabado lo mires por donde lo mires. No tiene porqué ser imposible si hay ganas de por medio. Hagas lo que hagas vas a sufrir, así que te compensa más lanzarte y preguntarle qué siente. Si se está pillando también, todo se puede hacer. Si no, ya has despejado dudas y por lo menos huirá lo bastante rápido para que cortar sea efectivo.
No pierdes nada por preguntar e intentarlo.