Creo que tras 20 años con los peines en la mano, puedo hablar con conocimientos.
Desde luego que tienes que formarte constantemente,ser psicólogo,etc,etc.
Pero también te encuentras con jefes que sobreexplotan,infravaloran y ridiculizan.
Más objetividad por parte de tod@s y menos pedirle peras al olmo.
He cambiado de profesión por estar más quemada que el palo de un churrero. Entre clientes,jefes y compañeros,ya no podía más.
Y si,sigo amando la peluquería.