Para el nombre tenéis que estar de acuerdo. Tu marido tiene que entender que no peudes ponerle a un hijo que también es tuyo un nombre que detestas. Aunque no lo justificaría con lo de «lo que representa», porque ahí la cagas un poco dejando entrever que es por prejuicios.
Aunque cuidado, intenta llegar a un consenso pacífico, porque al final el que va a inscribir al niño en el registro es él, y si estáis por las malas, le va a poner el nombre que le salga de las narices. Fíjate, que mi madre quería ponerme Raquel… y mi padre fue al registro y me puso lo que le salió de las pelotas.