Lo primero que te recomiendo es distinguir boda de matrimonio. El matrimonio es una cosa, y la boda es un día. Yo nunca estuve loca por la boda, me hizo ilusión y tal pero no fue el centro de mi universo ni la idea me provocaba una felicidad absoluta. Mi matrimonio sin embargo, si me causa felicidad.
En resumen, que si no estás loca de contenta con la boda no pasa absolutamente nada, ahora, si es el matrimonio lo que no te hace feliz, ahí ya si tienes otro problema.