Él no te hizo daño, el daño te lo hiciste tú permitiendo y aceptando la situación desde el inicio.
Tú vienes de un hogar con condiciones desfavorables buscando escape y te aferrarte a lo primero que se te atravesó, que no resultó ser lo que imaginaste. Asume tu cuota de culpa y responsabilidad, que no todo es culpa de él