Tienes razón: te contestamos con un «la gente nunca cambia».
¿Y sabes por qué contestamos así? Porque la gente nunca cambia.
Tal que así.
He estado en tu situación en el pasado y ojalá me hubiese dado cuenta antes. ¡El tiempo en suspiros y utopía que hubiese ahorrado!
Tú vales más que eso. Tú primero. Y quien quiera estar contigo, vendrá a ti.
¡Un abrazo, hermana!