Siéntate con ella y dile exactamente lo que nos has dicho a nosotras, con mucho tacto, pero sin dejarte nada en el tintero. Te estás responsabilizando de unos problemas que no son tuyos, y ayudar está muy bien, hasta que empieza a hacerte sentir mal a ti, y por ahí no deberías pasar… dile que has hecho todo lo que has podido por ella, pero no ves que haga nada por si sola por mejorar y que tú no puedes ayudarla más. Si le hace abrir los ojos y dejarse ayudar, genial. Si todo sigue igual, mi consejo es que poco a poco vayas cerrando esa puerta y que cada uno se responsabilice de su propio bienestar… mucho ánimo