Tiene que superar ese rechazo para poder aceptar los que le depare el futuro. Y en primer lugar deberíais hacerle entender algunos conceptos: nadie le ha robado la novia (porque, aunque tuviera novia, no sería un juguete de su pertenencia, sino una persona con voluntad propia); por tanto, que ni él ni tú ni tu marido podeis impedir ni decidir sobre relaciones ajenas.