Me alegro que tu hayas aceptado o al menos tengas la intención.
Y tu marido pues parece que quería más tener una muñeca que vestir de princesa que un ser humano con consciencia propia, porque tu hijo sigue siendo la misma persona y le está faltando al respeto y haciéndole daño a propósito. Eso es lo que pasa cuando desde pequeños se nos marca con el género sin dar la oportunidad de desarrollar nuestra personalidad ni gustos. Y ojo no hace falta ser trans… En mi familia fuimos cuatro niñas (primas hermanas) con poca diferencia de edad, sin ningún niño, y entre nosotras cero princesitas, éramos la mar de bastas y si alguien esperaba tener una niña dulce y delicada se llevaría un chasco. Por suerte no nos presionaron demasiado en ese sentido y pudimos pegar gritos con nuestras bicicletas en libertad.
Por esto me parece horriblemente egoísta la postura de tu marido. Quiere a la idea que tenía pensada e ideada para él (entonces ella), no a su hijo tal y como es y eso me parece horrible. Los hijos no son caprichos para los padres, son personas.