Hola!
No suelo escribir en el foro pero tú caso me ha llegado mucho porque yo estaba en la misma situación hace unos años.
Mi marido es estupendo pero sufre despresion crónica y la combinación de medicaciones que toma le anula casi por completo la libido. Yo, por mi parte, siempre he sido y soy una tipa muy sexual.
Al inicio de la relación no hubo problema porque entre la novedad, el hecho de no vivir juntos y todo, pues llevábamos un buen ritmo sexual. Tal vez algo menos de lo que yo hubiera querido, pero no fue ningún drama.
Con los años el ritmo fue bajando, lo cual es normal en todas las parejas, pero nuestro caso era mucho más acentuado por lo que te comentaba.
Llegó un punto en que yo me subía por las paredes… lo llevaba fatal y el temita nos causó muchas peleas.
Después de muchas cagadas, entendí que no había una solución idílica. Aprendí a respetar su enfermedad y las consecuencias que conlleva, a superar mis inseguridades y a ser paciente. También acordamos abrir la relación, así yo puedo paliar mis calentones puntuales sin ponerle presión a mi pareja (escribí aquí un artículo al respecto, por si le quieres echar un ojo).
También te digo que él tiene temporadas de más y de menos (y yo también, claro), y los bajones suelen ir unidos a algún otro problema. Estar ahí y preocuparte por su salud mental ayuda mucho. La terapia (psicóloga o psiquiatra) ayuda más. ;p
Lo que si te puedo decir es que el “fuego de la pasión” no se ha extinguido y al final el sexo es una parte esencial en la pareja, pero no le des mas importancia de la que tiene.
¡Suerte! ^^