Lo primero felicitarte por tu bebé inminente.
Lo segundo decirte que no odias a tu madrastra, la sobrellevas.
Lo tercero flipar porque alguien critique a una embarazada por vomitar. La próxima pota se la echas encima, a ver s te da cuartelillo.
Por último una reflexión: ¿No os habéis parado a pensar que este tipo de intromisiones no le pasan nunca a las mujeres de natural «poco dulces»? ¿Será que nos quieren sumisitas para poder campar en nuestro espacio vital?
Creo que vas a tener que practicar el mantra de las cinco palabras: «Tú, a la calle: YA» Para cuando tu madrastra quiera imponer su presencia en tu vida de madre.