Yo María no he pasado por esa experiencia, y dices que no buscas consejo.
Desde una visión ajena, te diré lo que pienso.
Yo hablaría evidentemente con tu padre, le aconsejaría que se pusiera en contacto con la asociación de alcohólicos anónimos más cercana y acudiera a terapia. Seguramente en las terapias de grupo habrá historias de mucha dureza, que seguramente le sirvan como ayuda y recibir directamente los consejos de alguien que ha pasado por esa enfermedad es mucho más aleccionador. Aparte de que con ellos no existen vínculos familiares ni afectivos yy ellos suelen ser sinceros cuando se dirigen a otros con el mismo problema.
Y por otra parte, que tanto tu madre como tú debéis vivir vuestra vida ya independientemente y buscar vuestra felicidad y bienestar. No podéis estar eternamente al servicio suyo. La ayuda que necesita él es de otro tipo.