Tía, que no es que solo haya invadido tu privacidad, es que ha cedido tus datos personales a un completo extraño y le ha PAGADO para que se pusiera en contacto contigo y te convenciese para quedar. ¿Y si el chico de compañía en vez de explicarte el asunto hubiese resultado ser un pirado que se acaba obsesionando contigo? Habría puesto en peligro no solo tu seguridad, sino también la de tu hija a la que, por cierto, está distanciando de su madre y metiendo en una vorágine de toxicidad que la niña no se merece por nada del mundo. Y no sé qué edad tendrá, pero tus emociones las percibe y eso le afecta. No lo digo para culparte, tú no tienes ninguna culpa de nada. Lo digo para abrirte los ojos y hacerte ver que lo mejor para ambas es que mandes a ese despojo humano lo más lejos posible. Una relación no es eso. Eso no es amor, es un anzuelo. Cuanto antes lo saques, antes se cura la herida.