Corta el contacto con ellos hasta que aprendan a no ser unos cabrones insensibles.
Tú no tienes culpa. Tú querías a la criatura. Y solo tú sabrás lo que estarás pasando. NO ES TU CULPA.
Ponte firme, si no tú tu marido. Dejadles claro que hasta que esa actitud y esos comportamientos desaparezcan no os verán el pelo ni a ti ni a tu hijo.
Mucho ánimo.