Te comprendo totalmente porque tanto mi marido como yo somos iguales que tú, nos volcamos en nuestros amigos, los ayudamos cuando lo necesitan aunque sea una mudanza, nos curramos en hacerles un regalo que sabemos que le van a gustar, si nos enteramos de algo que pueda interesar a alguien de ellos se lo hacemos saber, los cuidamos…
La primera tanda de amigos los perdimos cuando nació nuestro hijo, como éramos padres ya no les interesabamos.
La segunda tanda la perdimos un mes después de casarnos, entre ellos uno de nuestros testigos, echándonos del grupo, a día de hoy tras 2 años no sabemos el por qué y ni nos interesa.
¿La ventaja de todo esto? Te das cuenta de a quién de verdad puedes llamar amigos, siempre se ha dicho que mejor solo que mal acompañado 😉