Con frases como que «sólo él debería preocuparse por su mujer», estás demostrando un egoísmo vomitivo y cero empatía y sororidad por la mujer de tu profesor. ¿Y encima nos preguntas qué debes hacer? Pues nada, si a ti lo único que te importa el alegrarte el parrús, tíratelo… Y que el karma te devuelva lo que mereces, arpía.