Siento si aumento tu síndrome de impostura, pero te lo digo desde mi más profunda admiración: eres una guerrera. Cierto es que no te quedó otra que luchar por tu vida. Pero el post enfermedad sí te quedaba otra: podrías haber vivido metiéndote en un caparazón, llorando por la desgracia que tiene tu vida y has decidido seguir guerreando el día a día. Con la verdad por delante en las entrevistas, aunque te traiga negativas, créeme dice mas de ti que de las empresas.
Solo puedo decirte, que hoy te llevas toda mo admiración.
Un abrazo enorme