«Honrarás a tu padre y a tu madre» Te suena, verdad? Tradición judeo-cristiana que se basa en la culpa. Pues NO, no es así… Parece que describieras a mi padre… Un ser maravilloso, popular, bienavenido de puertas para afuera. En casa no nos ha faltado lo esencial; educación, techo, vestido, alimento. Pero sí comprensión. Mi padre, con cuantiosos problemas psicológicos, no atendía a razones y por supuesto machacar a los demás siempre ha sido más fácil que encarar sus problemas y dejarse en manos de un profesional. Pero no se puede esperar mucho de una persona que considera locos a los que van al psicólogo… Mejor a gritos e imposiciones… A esto le sumamos una madre sumisa y pasiva y tenemos un cóctel molotov ya que los problemas se nos han traspasado a las hijas. A mí me creó hasta un trastorno alimentario… A día de hoy mi padre es tan chulo que no tiene contacto con ninguna de sus tres hijas, es más, sigue sembrando mierda y mentiras por los bares, que es donde ha pasado su vida. Lo de dedicar tiempo a la prole, era cosa de la mujer. Llevo casi cuatro años sin hablar con él pues me puso enferma y al fín decidí que mi prioridad soy yo y mi salud mental. Culpable antes me sentía pero, sinceramente, ya cada vez menos, pues igual tú. Sientes pena porque ves como las otras personas tienen una relación normal con sus antecesores pero, en serio, tienes que despegarte de ese sentimiento y enfocar tu energía en el futuro, en tu bienestar para transmitirlo a quien quieres. No ha sido, ni será… Prueba un psicólogo si ves que no puedes pero es mucho trabajo individual.