Entiendo perfectamente como te sientes. Nos venden la moto de que el periodo universitario es el mejor momento de nuestras vidas y que vamos a aprender mogollón y salir súper preparados, y cuando llegas te das cuenta de que te pasas mínimo cuatro años aguantando que el 90% pasen de sus alumnos, que no se enseñe a trabajar como se tiene que hacer, a gente inmadura, en una institución que lo único que busca es sacarte el dinero. En fin, que la mayoría de veces lo único que merece la pena son los amigos que haces.
Ahora bien, te recomiendo que, si no es una cosa absolutamente imprescindible, lo dejes estar. Sé que ésto no es lo que quieres escuchar, pero te voy a contar mi caso, porque, si alguien me hubiese avisado de que me podía suceder lo que me acabó sucediendo, no lo habría hecho nunca.
Cuando llegué a cuarto de carrera, evidentemente empezamos con el TFG. Acordé hacerlo con una profesora que, aunque yo sabía que era un poco caótica (Se le perdían algunos papeles, llegaba tarde) nos llevábamos muy bien y me habían gustado sus clases. Lo que empezó muy bien acabó convirtiéndose en una situación en la que esta señora, básicamente, pasó de hacer su trabajo, no me ayudó en absolutamente nada, tuve que hacerlo completamente sola, despreciaba mi trabajo, y, para rematar, a la hora de tener que entregar el TFG, me dijo que, si lo entregaba tal y como estaba, ella me podía poner, como mucho, un 5 y medio. Me negué a esto, puesto que yo había empleado un año y muchísimo trabajo como para acabar con esa nota, así que fui a hablar con la coordinadora para cambiarme de tutora. La que todavía era mi tutora se enteró, se cabreó como una mona, y me dejó tirada, me puso de ingrata, de caprichosa y de soberbia, cuando ella se había comportado de la peor manera en que se puede comportar un profesor con un alumno. ¿Sabes lo que pasó? Que ningún otro profesor quiso trabajar conmigo, porque prefirieron cubrirse los culos a los otros, así que tuve que dejar pasar un año y empezar un TFG nuevo. Tuve suerte y acabé con un tutor maravilloso con el que acabé sacando un 9. Pero, ¿me mereció la pena? La respuesta es NO. Perdí TRES AÑOS de mi vida, y acabé con verdaderos problemas de salud derivados de la ansiedad, intentando luchar contra una institución para la que los alumnos no valen NADA.
No tienes pruebas de que tu profesor te dijera que te iba a cambiar la nota, y los profesores se van a proteger los unos a los otros. No vas a conseguir que te la cambien, ni que le llamen la atención. Lo único que vas a conseguir es perder tiempo, salud, y ponerte a parte del profesorado en contra. No merece la pena.
Siento ser la nota pesimista, pero por desgracia, eso es la Universidad.