Pues está en su derecho de decir no si no le interesa.
No es no. Y puede echarse para atrás cuando quiera, como si es contigo ya delante.
Si esta historia fuera al revés que la tía se echa atrás y el tío indignado estaría la gente opinando que todo fenomenal y que el tío es gilipollas.
Pues eso…