¡Me cago en satanás! Me vas a perdonar, pero tu marido es un puto saco de mierda. ¿Te hace abortar y después de todo, ahora te hace dudar de nuevo?
Yo entiendo que hayas querido luchar por tu vida, pero ya no más. Ese no es tu sitio nunca más, ni es el de tu bebé. Déjalo y emprende una vida plena, sola, pero plena, sin esperar nada de quien no merece la pena.
Me has puesto de mala leche…