Las relaciones inestables enganchan porque son una montaña rusa de emociones. De hecho parten de algo que se estudia dentro del conductismo. Es así: si un perro siempre recibe una galleta cuando da la patita, pasado un tiempo ya sabe lo que va a recibir y sus niveles de interés bajan. Para mantener el interés se introduce el reforzamiento intermitente donde el perro recibe el premio unas veces sí y otras no, por lo que el animal nunca sabe qué va a ocurrir y siempre está atento. Bueno, pues sorpresa, esto funciona también con las personas. Básicamente, las relaciones inestables enganchan tanto porque nunca sabes si vas a recibir un premio o un castigo y esto te dispara. A nivel general, también ocurre que las personas inconscientemente preferimos a personas que en principio nos caen mal o hacen algo malo de primeras y luego nos dan un regalo o son amables. En cambio las personas que son buenas desde el principio las valoramos como poco interesantes poco ya que damos por descontado que nos tratará bien pase lo que pase (lo cual es un error). Por esto siento decirte que si estás fijada en «sentir» te vas a llevar una decepción tras otra porque la gente honesta no genera problemas porque sí y los que les gusta el drama suelen ser inmaduros que no saben ni lo que quieren. Que una relación sea tranquila no significa que no sientas sino que no vas a tener esos subidones y bajadas que las inestables sí tienen.