Vaya… Estiy conteniendo las lagrimas con el corazon encogido. Que escalofriante historia y que gran leccion de valentia y amor propio.
No te rendiste, saliste de algo muy duro y ya puedes ser feliz con tu niño sin ese monstruo en vuestras vidas.
Un abrazo y gracias por compartir tu historia y darnos un poco de fuerza a todas