Mi marido a veces me ha insultado, nunca hasta ese punto. Pero yo a él creo que sí, en algún calentón. Más tarde en frío lo hemos hablado, me ha hecho ver que estaba muy mal por mi parte y he trabajado en que no volviera a pasar.
Por su parte insultos no tanto, pero tuvo una época que en varias discusiones me gritó muy muy fuerte y yo tenía vergüenza de que lo oyeran los vecinos. Lo mismo, lo hablamos, le hice ver cómo me sentía y salvo una vez más que enseguida se dio cuenta y paró no ha vuelto a gritarme.
Que te haya insultado no es motivo para dejarle, todos tenemos derecho a equivocarnos y a mejorar. Pero si es algo continuado y que no se esfuerza por cambiar a pesar de que lo hables con él, entonces creo que sí lo sería.